El líder sucumbio a Würzburg Silvia Domínguez. Lo hizo a un equipo con una extraordinaria actitud, aguantando cada estirón de u. equipazo tremendo como Spar Girona. Hoy Avenida ha ganado solo un partido pero el equipo y su afición lo merecían. Tras una prórroga, tras tener el partido casi perdido, tras saber ajustar a defensa cuando tocaba, asumiendo el duelo ofensivo en otro momento. Y lo ha hecho con una Iyana estelar. Once puntos llevaba la asturiana en 37 minutos, con 27 acabó tras los 45 con prórroga. Se acaban los calificativos. Pero es ella, y un equipo que se une cuando peor parece todo, carácter charro.
Una semana de trabajo y reseteo para tratar de conseguir «lo imposible», doblegar a un líder casi intratable. Seriedad y muchas variantes en ambos equipos de inicio, alternando las ventajas en el marcador. Con Girona apostando al acelerador ofensivo, con Avenida dominando con una Kiss excelente en esa primera mitad. Era un choque de detalles, y los primeros detalles hablaban del acierto exterior, inexistente en Avenida, más presente en Spar Girona tras diez minutos, 15-20.
El partido era precioso de ver: alternativas, talento, táctica. Avenida aceptaba el reto pero esos detalles se decantaban para las visitantes. Un par de 2+1 y un triple de Bibby en el primer gran momento clave del partido. Con 31-40 se encendia la alarma, pero Avenida apelaba por primera vez a la resiliencia. Respuesta de EQUIPO, con un 15-4 en apenas tres minutos y hacer vibrar al pabellón justo al descanso, 45-44.
Primera prueba superada, pero iban a venir más. La intensidad defensiva de Spar Girona dejaba a Avenida al borde de agotar la posesión. Resistia Avenida desde la defensa hasta que Coulibaly sacó el fusil desde el triple y fue martillando el aro charro. Rondando la decena de desventaja y sin respuesta desde el perímetro, Avenida sobrevivía en el alambre, aguantando en esa renta psicológica por debajo de la decena.
Justo en el arranque del último parcial, Coulibaly y Quevedo se alternaban para poner la máxima, +12. Se complicaba el asunto, pero Avenida no merecía irse del partido con el trabajo realizado. Creyó Avenida y creyó su Marea. Bueno, y creyó Iyana. Se echó al equipo a la espalda y Regan la escudó desde una defensa soberbia sobre Coulibaly. Lo que parecía imposible se iba concretando hasta el empate. Dos tiros libre tuvo Coulibaly para ganarlo, pero Würzburg expulsó el balón fuera. Cinco minutos de nivelazo excelso en una prórroga memorable en defensa. Se dejó la vida el equipo e Iyana puso la rúbrica desde el tiro libre. E QUI PO